Continuidad operativa empresarial: por qué el acceso seguro es el nuevo motor de tu negocio

En el actual panorama de competitividad en Ecuador, la continuidad operativa empresarial ha dejado de ser una responsabilidad exclusiva del departamento de IT para convertirse en una prioridad de la junta directiva.

Ya no se trata únicamente de evitar brechas de seguridad, sino de garantizar que cada minuto de la jornada laboral sea productivo, independientemente de dónde se encuentren los colaboradores o de las amenazas externas que acechan la red. La resiliencia no es la capacidad de resistir, sino la agilidad para no detenerse jamás.

La vulnerabilidad de los sistemas tradicionales ante la demanda de continuidad operativa empresarial

Durante la última década, muchas organizaciones confiaron su conectividad a las redes privadas virtuales (VPN). Sin embargo, en el contexto de 2026, las implementaciones VPN tradicionales basadas en un modelo de confianza implícita se han convertido en un vector de ataque crítico. Cuando están expuestas a Internet, sin controles estrictos como MFA obligatorio y monitoreo continuo, pueden ofrecer a los atacantes un acceso estable y amplio a la red. Una VPN tradicional otorga, por diseño, una confianza excesiva: una vez que un usuario accede, tiene visibilidad sobre gran parte de la infraestructura. Esto no solo es un riesgo de seguridad crítico, sino un obstáculo para la continuidad operativa empresarial.

Cuando una VPN falla o es vulnerada en arquitecturas altamente dependientes de este mecanismo, la empresa puede verse obligada a detener parcial o totalmente su operación.. El coste de esa inactividad no se mide solo en bits perdidos, sino en horas de facturación no realizadas, clientes insatisfechos y una reputación que tarda años en construirse y segundos en desvanecerse. Las fuentes de autoridad en el sector, como los recientes informes de Gartner sobre Zero Trust Network Access (ZTNA), señalan que el perímetro rígido de red tradicional da paso a un perímetro dinámico definido por la identidad y el contexto del usuario, que se verifica en cada solicitud de acceso. El control de acceso basado en identidad se ha vuelto tan crítico como los firewalls perimetrales tradicionales.

Pilares para garantizar la continuidad operativa empresarial

Para que una organización en Ecuador sea verdaderamente resiliente, debe migrar de un modelo de protección estática a uno de seguridad dinámica. La continuidad operativa empresarial hoy se sostiene sobre tres pilares fundamentales que en FIS hemos validado como críticos para el éxito operativo:

  • Eliminación de la confianza implícita: Bajo el modelo Zero Trust, el sistema no asume que un usuario es seguro solo por estar dentro de la red. Cada intento de acceso debe ser verificado, validado y autenticado en tiempo real.
  • Microsegmentación de la red: Si una parte de la infraestructura sufre un incidente, el resto de la operación debe seguir funcionando. La segmentación reduce el movimiento lateral de amenazas, asegurando que un incidente localizado no se convierta en un apagón total de la compañía.
  • Visibilidad y respuesta automatizada: La monitorización constante permite identificar patrones anómalos antes de que escalen a incidentes graves. La automatización en la respuesta es lo que diferencia a una empresa que se recupera en minutos de una que tarda días en volver a la normalidad.

La evolución del acceso remoto: de la VPN tradicional al modelo Zero Trust

La continuidad operativa empresarial se ve comprometida cuando las herramientas de acceso remoto generan cuellos de botella. Las VPN convencionales suelen ralentizar el tráfico de datos y son complejas de gestionar a gran escala. Por el contrario, las arquitecturas de confianza cero permiten un acceso granular. Esto significa que un empleado solo tiene acceso a las aplicaciones específicas que necesita para realizar su función, ni más ni menos.

Este enfoque reduce drásticamente la superficie de ataque. Según datos verificados de IDC, las empresas que han implementado políticas de acceso basadas en la identidad han reducido sus tiempos de inactividad por incidentes de seguridad en más de un 40%. Para FIS, implementar estas soluciones no es solo una mejora tecnológica, es una póliza de seguro para la productividad de nuestros clientes. Arquitecturas modernas priorizan Zero Trust Network Access como mecanismo principal, relegando la VPN a casos específicos y controlados.

Estrategias prácticas para blindar la operación

No basta con adquirir software de última generación; la continuidad operativa empresarial requiere una visión estratégica que combine infraestructura física, ciberseguridad y cultura organizacional. Aquí detallamos los pasos esenciales para una transición exitosa:

  • Auditoría de activos críticos: Identificar qué procesos son vitales para que la empresa no deje de facturar y priorizar su protección.
  • Implementación de MFA resistente: El uso de autenticación multifactor (MFA) ya no es opcional; para 2026 es vital utilizar métodos resistentes al phishing. Estándares como FIDO2, que utiliza claves de seguridad físicas o biométricas, son ideales, ya que la credencial nunca sale del dispositivo del usuario, imposibilitando que sea robada en una página fraudulenta.
  • Protección del dato en el borde: Con el auge del trabajo híbrido, los datos viajan fuera de la oficina. Asegurar el endpoint (el dispositivo final) es tan importante como asegurar el servidor central.
  • Simulacros de recuperación: Una estrategia de continuidad solo es válida si se ha probado. Realizar pruebas de recuperación de desastres garantiza que, ante una crisis real, el equipo sepa exactamente cómo actuar sin entrar en pánico.

El rol de la infraestructura en la resiliencia del negocio

A menudo se olvida que la continuidad operativa empresarial depende de una infraestructura física sólida. Desde el cableado estructurado hasta los sistemas de seguridad electrónica con inteligencia artificial, cada componente debe estar diseñado para la alta disponibilidad.

En FIS, entendemos que una cámara de seguridad que falla o un servidor que se sobrecalienta por una mala gestión de infraestructura son interrupciones que no se pueden permitir. La integración de la seguridad física con la digital crea un entorno donde la empresa está protegida 360 grados, permitiendo que la gerencia se enfoque en el crecimiento y no en la gestión de crisis constantes.

Conclusión: hacia un futuro sin interrupciones

La pregunta para los líderes empresariales hoy no es si recibirán un ataque o sufrirán un fallo técnico, sino cuándo sucederá y qué tan preparados estarán para que el impacto sea nulo. La continuidad operativa empresarial es el resultado de una planificación meticulosa y de la elección de socios tecnológicos que entiendan que el valor real no está en la tecnología per se, sino en la disponibilidad absoluta del negocio.

Invertir en modernizar el acceso seguro y fortalecer la infraestructura no es un gasto, es la inversión más rentable para asegurar el futuro. En un mercado que no duerme, la capacidad de mantenerse siempre en línea es la mayor ventaja competitiva que una empresa puede tener.